Conmemoran el XXXIX Aniversario luctuoso de Adolfo López Mateos en Atizapán.

Atizapán de Zaragoza, Estado de México
Lunes 22 de Septiembre de 2008.

Ante los graves acontecimientos de violencia que han sacudido al país, lastimando lo más hondo de la conciencia nacional, enlutando muchos hogares y promoviendo desconsuelo, es imperativo que el gobierno en todos sus ámbitos y los poderes públicos de toda naturaleza, superemos diferencias ideológicas empeñados en un esfuerzo coordinado, vital, sin reservas y sin titubeos, para traer de nuevo la paz a nuestro suelo, afirmó la diputada federal Martha Hilda González Calderón, oradora oficial en el XXXIX aniversario luctuoso de Adolfo López Mateos.

En presencia del gobernador Enrique Peña Nieto y de los familiares, amigos y colaboradores del estadista mexicano, así como del representante presidencial Álvaro Castro Estrada, subsecretario del Trabajo, Seguridad y Previsión Social, la legisladora refirió lecciones de la historia que se hacen evidentes: “no volvamos en México a las épocas turbulentas del siglo antepasado –advirtió-, como la que vivimos después de 1824, cuando la federación estuvo en peligro y nuestra sociedad sufrió como nunca, cuando el estancamiento económico campeó por el país y la lucha entre facciones diera paso a la década centralista, la de mayor inestabilidad del siglo y sus lamentables consecuencias”.

Durante la ceremonia realizada en el mausoleo al mexiquense Adolfo López Mateos, Martha Hilda González evocó el pensamiento del expresidente homenajeado que adquiere vigencia: precisamente en aras de la convivencia pacífica, es que la sociedad entera implora desterrar la violencia para encontrar la paz que anhelan los mexicanos.
En este contexto, la vicepresidenta de la mesa directiva de la LX Legislatura Federal, comparó la visión de Estado de López Mateos con el estilo de gobernar de Enrique Peña Nieto. Ambos, ejemplo de un buen político mexiquense.

Por su parte, Guillermo Cossío Vidaurri, al hablar a nombre de amigos, familiares y colaboradores del dilecto atizapense, de quien recordó su trayectoria, dijo que “sin eufemismos podemos decir que Adolfo López Mateos sirvió al país y a los mexicanos con entrega plena, sin escatimar tiempo y esfuerzo, y entregándose por entero a México con alma, vida y corazón”.

Recordó a López Mateos como un gran presidente, “como un político que prestigió a su cargo; que siendo hombre bien nacido actuó como debía y a quien nadie podrá desconocerle sus magníficos aportes para engrandecer a nuestra patria”. Incluso, reiteró, “su labor estuvo a la medida de su altura: grande, digno y vertical en su conducta. Hombre exento de sectarismo e insanas pasiones, forjado en la escuela laica y celoso de su principios liberales”. Cossío Vidaurri subrayó que “a 39 años de su muerte, sigue vigente el Plan de Once Años de la Educación, que de haberse continuado no tendría actualmente México 6 millones de iletrados”. Al respecto, el subsecretario del Trabajo, Álvaro Castro Estrada, reconoció que el estadista mexiquense fue un político de cepa que vivió las vicisitudes del periodo posrevolucionario y supo adecuarse a su tiempo, al ponderar la educación, los libros de texto gratuitos y la creación de múltiples museos, así como el reparto de utilidades y expandir las garantías y derechos laborales.

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En su oportunidad, el alcalde atizapense Gonzalo Alarcón Bárcena, enlistó a López Mateos con los grandes estadistas de la historia al compararlo con Juárez y Cárdenas, quienes han sido los presidentes más queridos y, a diferencia de estos dos, el mexiquense caminaba tranquilamente por las calles de su natal Atizapán de Zaragoza. Lo asemejó a Churchill quien pensó en la propia y en la próxima generación, y no como los opositores de ahora, que sólo piensan en la próxima elección.

Al término de la ceremonia luctuosa, el gobernador Enrique Peña Nieto, acompañado de Avecita López Mateos de Zolla y Giuliana Zolla López Mateos de Marín, así como de los representantes de los poderes Legislativo y Judicial del Estado, Miguel Ángel Ordóñez y José Castillo Ambriz, así como del representante presidencial, depositaron una ofrenda e hicieron una guardia de honor en el mausoleo del mexiquense que gobernó la República.

También estuvieron el gabinete en pleno, el presidente de la Junta de Coordinación Política de la LVI Legislatura local, Eruviel Ávila; el comandante de la Primera Zona Militar, general Brigadier Bernardo Pineda Solís, así como ex colaboradores de López Mateos, servidores públicos y legisladores federales y locales.